
Circular
A toda la Iglesia que peregrina en Monterrey, ¡la paz esté con ustedes!
La fe que hemos recibido es un don que crece cuando lo compartimos. Al celebrar los cien años de la Jornada Mundial de las Misiones (DOMUND), damos gracias por quienes han llevado el Evangelio a tantos pueblos y renovamos nuestra disposición a participar en esta misión. Con el lema «Uno en Cristo, unidos en la misión», el Santo Padre León XIV nos invita a reconocer que del encuentro con el Señor y de la fraternidad entre sus discípulos nace la fuerza de nuestro anuncio.
Como Iglesia de Monterrey, estamos llamados a hacer visible esa unidad en la vida de nuestras comunidades. Cuando nos escuchamos, nos reconciliamos y acompañamos a quienes más lo necesitan, abrimos caminos para que otros conozcan el amor de Cristo. Esta misma comunión nos une a los misioneros y misioneras que, lejos de su tierra y en medio de grandes dificultades, entregan su vida para compartir la alegría del Evangelio.
Así, invito a todos los fieles a vivir esta Jornada con gratitud, oración y solidaridad y pido a mis hermanos sacerdotes que, el XXIX Domingo del Tiempo Ordinario, en las celebraciones del 17 y 18 de octubre, animen a sus comunidades a orar por las misiones, promover las vocaciones misioneras, participar en la colecta del DOMUND y a sumarse con las acciones en favor de las Obras Misionales Pontificias.
Mediante esta colecta contribuimos al sostenimiento de las comunidades en territorios de misión, incluidas las misiones parroquiales, y al desarrollo de otras tareas de evangelización. Que cada aportación exprese nuestra cercanía a quienes anuncian a Cristo y a las comunidades que reciben su testimonio.
Asimismo, el Departamento de Misiones de nuestra Arquidiócesis pone a disposición de las parroquias recursos pastorales para la animación y formación misionera. Los invito a aprovechar estos materiales para preparar la Jornada y mantener vivo, el compromiso de anunciar a Jesucristo.
La colecta de esta Jornada deberá destinarse íntegramente a las misiones y hacerse llegar, por los canales habituales, al Departamento de Misiones de nuestra Arquidiócesis, para su oportuno envío. Aquellas comunidades que lo consideren indispensable podrán realizar una segunda colecta para sus necesidades propias.
Agradezco de corazón la colaboración de todos y su disponibilidad para compartir los dones que el Señor les ha concedido. Que este centenario renueve en nosotros el deseo de anunciar a Jesucristo y nos ayude a vivir con un corazón abierto a las necesidades de la Iglesia universal.
Encomiendo a Nuestra Señora del Roble a nuestras comunidades y a todos los misioneros y misioneras. Que, bajo su amparo, permanezcamos unidos a su Hijo y llevemos su esperanza a quienes aún aguardan la Buena Nueva de su amor.
Descargar material DOMUND 2026