
Comunicado
A toda la Iglesia que peregrina en Monterrey, ¡la paz esté con ustedes!
Estimados hermanos:
Con gran alegría hemos vivido como Iglesia particular la bendición de recibir un nuevo Obispo auxiliar que, como dispone el Directorio para el Ministerio y Vida de los Obispos, buscará conseguir más eficazmente el bien de las almas participando de los proyectos de nuestra Iglesia con un gran diálogo, intercambio de opiniones conmigo y con el resto de los obispos auxiliares, y siempre en comunión de empeño y dedicación.
Esta bendición me pide tomar algunas decisiones sobre el ministerio de Mons. José Eugenio y reorganizar un poco los servicios que prestan nuestros obispos auxiliares, en su función de vicarios generales, y de algunos sacerdotes.
En primer lugar, informo a la comunidad que, como lo dispuse en sendos nombramientos, he decidido con mi autoridad ordinaria conferir el oficio de vicario general en nuestra Arquidiócesis a S.E. Mons. José Eugenio Ramos Delgado y a Mons. Alfonso Rogelio Villarreal Álvarez, hasta ayer provicario general. De igual forma, le he pedido a Mons. José Eugenio continuar desempeñando el cargo de párroco y rector de la Parroquia y Santuario de Nuestra Señora de Fátima en San Pedro Garza García, N.L.
En cuanto al resto de servicios e iniciativas pastorales, quiero agradecer a S.E. Mons. Juan Armando Pérez Talamantes todo el servicio que ha prestado y seguirá prestando al frente de la Pastoral Educativa en relación con los colegios católicos, especialmente los parroquiales, y el diálogo con los colegios de inspiración católica. También, acompañar y apoyar la Pastoral Social y Juvenil de la Arquidiócesis.
S.E. Mons. Heriberto Cavazos Pérez continuará sirviendo en el acompañamiento a la Comisión Arquidiocesana de los Laicos, además del asesoramiento espiritual al grupo de laicos que encabeza el movimiento para la construcción, promoción y extensión del Memorial de la Misericordia y la misión de evangelización y caridad que este implica.
S.E. Mons. José Manuel Garza Madero continuará acompañando a todas las expresiones carismáticas y además he decidido pedirle que acompañe de forma cercana a la Pastoral Familiar arquidiocesana.
S.E. Mons. Fr. César Garza Miranda, impregnando nuestra Iglesia del carisma franciscano y siendo ejemplo de la confianza total en Dios propia de la vida consagrada, continuará al frente de la Vicaría para la Vida Consagrada y la Comisión Diocesana de la Vida, en el entendido de que tiene un gran trabajo y reto en la petición que la Conferencia Episcopal Mexicana le hizo de acompañar a toda la vida consagrada en el país. También apoyará de cerca a la Pastoral de la Salud.
S.E. Mons. Carlos Alberto Santos García seguirá acompañando al Seminario Arquidiocesano de Monterrey y las instituciones académicas civiles y eclesiásticas vinculadas a este (UNIAM, ETPF e IFRABE), la Casa Sacerdotal y la Pastoral de la Movilidad Humana. También le he pedido estar cercano y disponible para la Pastoral Penitenciaria.
S.E. Mons. José Eugenio Ramos Delgado acompañará a la Pastoral Vocacional y a la Pastoral Presbiteral, especialmente a la Comisión del Clero, este servicio lo iniciará después del Encuentro Provincial de Sacerdotes que tendrá lugar en nuestra Arquidiócesis en mayo del presente. Además, le pido apoyar al Departamento de Acompañamiento Humano de los Sacerdotes, que deberá siempre regirse según las normas propias de la ciencia psicológica y ser dirigido por un sacerdote especialista en la materia, actualmente el Pbro. José Francisco Gallardo Viera. Agradezco a Mons. Juan Armando el acompañamiento que durante estos años brindó a la Comisión del Clero Arquidiocesana, mismo que concluirá con el mencionado Encuentro Provincial.
No quiero dejar de hacer mención que he pedido a Mons. Alfonso Rogelio que haga constante presencia en la oficina de la vicaría general en nuestra Curia Pastoral y que este servicio lo desarrolle en constante diálogo y colaboración con S.E. Mons. Carlos Alberto. Además, le he pedido a Mons. Alfonso Rogelio que él asuma directamente la moderación de la Curia Pastoral.
En otros servicios pastorales arquidiocesanos, confirmo al padre Héctor Manuel Robledo Roque al frente de la Vicaría de Pastoral de la Arquidiócesis, con la colaboración del padre David Jasso Ramírez como provicario de pastoral y todo el equipo que los acompaña. Además, agradecido con Mons. Juan Armando por el servicio prestado al frente de la Comisión Diocesana para la Tutela de Menores y Adultos Vulnerables, dispongo que el padre Pedro Pablo González Sias, nuestro vicario judicial, se haga cargo de esta comisión, pidiéndole la renovación, total o al menos en parte, de sus miembros, estructura y acciones.
Que Nuestra Señora del Roble, bajo cuya maternal intercesión caminamos como Iglesia peregrina, nos alcance del Señor la gracia de vivir con renovado espíritu de comunión, servicio y entrega generosa en la misión que se nos ha confiado.