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No. 27/2020
Prot. No. 588/2020
27 de Diciembre de 2020

Circular

A toda la Iglesia que peregrina en Monterrey, ¡la paz esté con ustedes!

Con un gran júbilo, igual que toda la Iglesia universal, hemos recibido la declaración del Año de San José, así como las reflexiones que ha hecho el Papa Francisco sobre la persona y misión de este gran hombre. De igual forma vemos como una bendición las indulgencias que podemos obtener a lo largo del año, pues sabemos que conducirán a muchos hermanos nuestros a la plenitud del Reino de los Cielos. Así, en este día que festejamos a la Sagrada Familia y pedimos a Dios por la unidad en nuestros hogares, quiero proponerles algunas líneas sobre la manera en la que viviremos este año josefino en nuestra Iglesia.

No quiero repetir lo que ya sabiamente nos ha dicho Su Santidad, pero sí exhortarlos a leer con atención la carta apostólica Patris Corde y el decreto de la Signatura Apostólica con el que se conceden las indulgencias especiales con ocasión del año de San José, al tiempo que resalto algunos puntos que servirán para guiar nuestras acciones concretas durante este año. Al final de esta circular encontrarán como anexos ambos documentos para que puedan meditarlos con tranquilidad al estar en casa o ir de camino.

Respetar la integridad de las mujeres, los menores de edad y los adultos vulnerables

Considerando la situación sanitaria que vivimos, en las que se ha disparado la violencia contra mujeres y niños, quiero resaltar la actitud de acogida de nuestro padre San José, quien “en este mundo donde la violencia psicológica, verbal y física sobre la mujer es patente, José se presenta como figura de varón respetuoso” (Francisco, Patris Corde, 4). Aprendamos todos, en especial los varones, esta virtud: respetemos la integridad, libertad y vida de aquellas personas que están a nuestro lado. Mi corazón de pastor se estremece al conocer que las estadísticas y datos oficiales de violencia familiar, delitos sexuales y corrupción de menores están en aumento en nuestro estado (cf. https://fiscalianl.gob.mx/estadisticas/): respetémonos y cuidémonos unos a otros, en especial a los niños y adultos vulnerables, y en caso de que conozcamos de algún delito, no dejemos de denunciar. Al respecto, les recuerdo que como Iglesia de Monterrey, unidos al Santo Padre en su deseo de que seamos una madre amorosa para todos y cuidemos el desarrollo integral de los menores y sus derechos, hemos puesto al servicio de toda la comunidad la Fundación El Roble para escuchar y dar acompañamiento integral a aquellas personas que han sufrido algún tipo de abuso sexual en la infancia, sin importar la edad en la que están listos para enfrentarlo. Pueden comunicarse para ser orientados y acompañados al teléfono 81 1159 8023 o asistir a Álvaro Obregón 630 Nte., Centro, Monterrey, N.L., o visitar la página www.fundacionroble.org para conocer un poco más de esta labor.

Acoger y alentar a quien busca un mejor mañana

Otra de las grandes labores que ya realizamos, y estamos llamados a seguir haciendo y fortaleciendo a lo largo de este año, es el cuidado de los migrantes, pues San José es “un santo patrono especial para todos aquellos que tienen que dejar su tierra a causa de la guerra, el odio, la persecución y la miseria” (Francisco, Patris corde, 5), pues él mismo, cuidando de Jesús y de María, tuvo que emprender su propia aventura en Egipto con una valentía creativa. Nuestra situación de cercanía a la frontera, que nos convierte en punto de paso para los migrantes, y de sociedad industrial, desarrollada y de oportunidades, que brinda a quien busca un mejor futuro una opción para establecerse, debe llevarnos a comprometernos con ellos, pues en ellos recibimos a la Sagrada Familia que busca un mejor mañana. Unámonos a Casa Indi (www.casaindi.mx), Casa Monarca (www.casamonarca.org.mx) y Casa Nicolás (www.casanicolas.org), así como a todas las instituciones y personas que se dedican a la atención de los migrantes, en su labor.

Fortalecer el rol del padre en todas sus dimensiones

La vocación a ser padre no es sencilla, pues “nadie nace padre, sino que se hace. Y no solo se hace por traer un hijo al mundo, sino por hacerse cargo de él responsablemente” (Francisco, Patris corde, 7). En este sentido, he pedido al Secretariado de Pastoral Familiar buscar medios y proponer recursos para combatir el machismo que aún permanece en nuestra sociedad y poder promover la verdadera misión de un padre en la sociedad: dar vida, cuidarla, acompañarla, educar y respetar, como supo hacerlo el castísimo José.

De igual forma, ya que la educación institucional y el trabajo de los maestros y educadores, también transmite vida, pues introduce a los niños en la experiencia de la vida, en la vivencia de la realidad, pido a los colegios católicos entronizar en sus instalaciones a San José bajo la coordinación de S.E. Mons. Oscar E. Tamez Villarreal, mi delegado para la pastoral educativa. Así, antes del 15 de enero podrán ponerse en contacto con él, para que alguno de los miércoles de enero o febrero, él o un delegado suyo, en mi representación, asistan a todos los colegios católicos a realizar este acto para que sea José quien guíe el actuar de los maestros, educadores y de toda la institución en la educación de los niños.

Al mismo tiempo recuerdo a todos los clérigos, diáconos y sacerdotes, así como a todos los que han asumido un camino de consagración en su vida, la dimensión de paternidad espiritual que tiene nuestra vocación. No abusen de las conciencias, respétenlas; no abusen del amor y confianza del Pueblo de Dios; desterremos toda forma de clericalismo o religiosismo de nuestras vidas. Nuestra vocación es de servicio para hacer presente a Cristo siervo y sacerdote, al tiempo que mostramos la plenitud y felicidad que dará la vida futura al dedicarnos totalmente a estar con Dios y servir a los hermanos.

Vivencia espiritual comunitaria y personal

Le pido a cada pastor de almas, en la comunidad que le ha sido confiada, poner en un lugar privilegiado, sin romper las normas litúrgicas, una imagen de San José, debidamente bendecida, para la oración personal y comunitaria de los fieles. Estas imágenes deben seguir la tradición catequética de la Iglesia: además de la belleza artística, deberán transmitir un mensaje evangelizador y de amor a la comunidad. También, deberán predicar, en especial los miércoles y las fiestas relacionadas con San José, sobre sus virtudes y poner al alcance de la comunidad de fieles los medios necesarios para conocer y ganar las indulgencias especiales de este año.

Para que cada uno pueda orar y meditar en su propio hogar, he pedido al Secretariado de Pastoral Litúrgica preparar un devocional dedicado a San José, que podrá descargarse en formato digital de las páginas de nuestras parroquias y Arquidiócesis, así como ser entregado en formato físico a las personas que lo requieran, aunque considerando como opción ordinaria comprometida con el cuidado del medio ambiente su uso digital. De igual forma, pido a este Secretariado un recurso para la entronización de San José en todos nuestros colegios y otro para la entronización en los hogares que así deseen hacerlo.

Si bien constantemente oramos por quienes están contagiados en esta pandemia, por quienes combaten este virus (personal médico, de enfermería, administrativo, de intendencia, etc.) y quienes toman las decisiones en esta lucha que hemos emprendido, Su Santidad también está preocupado por quienes han perdido su empleo, al grado que clama: ¡ningún joven, ninguna persona, ninguna familia sin trabajo! (Francisco, Patris corde, 6). Así, los llamo a todos a que personal y comunitariamente oremos para que quien lo requiera tengan un trabajo digno y estable e invito a los empresarios y emprendedores, en especial a los católicos a quienes como su pastor exhorto sabiendo que Dios nos pedirá cuentas de nuestro compromiso social, a seguir comprometidos con nuestros trabajadores y sus familias, respetando sus derechos y buscando en lo posible generar nuevas opciones para quienes lo requieren. Y he dicho a nuestros trabajadores y sus familias, pues como Arquidiócesis de Monterrey empleamos directamente a muchas personas, beneficiando a un buen número familias, y tampoco ha sido fácil para nosotros, que hemos visto cerrados nuestros templos por muchos días, mantener sus derechos y apoyarlos en estos tiempos difíciles.

Aliento en tiempos difíciles

Este año ha sido especialmente difícil para todos, pero empieza a resplandecer la luz por la dedicación de tantas personas, en especial los científicos, en buscar una forma de combatir el virus que nos azota. Así, no podemos olvidar que “si a veces pareciera que Dios no nos ayuda, no significa que nos haya abandonado, sino que confía en nosotros, en lo que podemos planear, inventar, encontrar” (Francisco, Patris corde, 5). Encomendemos toda acción para combatir esta pandemia a San José, cabeza de la celestial Familia de Nazaret y patrono de la Iglesia Católica, para “obtener… consuelo y alivio de las graves tribulaciones humanas y sociales que afligen al mundo contemporáneo” (Penitenciaría Apostólica, Decreto del 08 de diciembre de 2020, Indulgencias especiales con ocasión del Año de San José).

¡San José, patrono de la Iglesia Católica, ruega por nosotros!

¡San José, patrono de los trabajadores, ruega por nosotros!

¡San José, custodio del Redentor, ruega por nosotros!

¡San José, patrono de la buena muerte, ruega por nosotros!

¡Virgen Santísima del Roble, cúbrenos con tu manto!

¡Venerable padre Raymundo Jardón, ruega por nosotros!

¡Venerable sor Gloria Elizondo, ruega por nosotros!