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No. 20/2020
Prot. No. 526/2020
10 de Noviembre de 2020

Circular

A toda la Iglesia que peregrina en Monterrey, ¡la paz esté con ustedes!


“Tiende tu mano al pobre” (Si, 7, 32). Con estas palabras del autor del Sirácide, el Papa Francisco nos hace la invitación para recordarnos que el próximo domingo 15 de Noviembre celebramos la IV Jornada mundial de los pobres. Con el deseo de hacer propias las palabras del Papa, unámonos con él a través de nuestras obras de caridad para la celebración de esta jornada.

"Tender la mano es un signo: un signo que recuerda inmediatamente la proximidad, la solidaridad, el amor. En estos meses, en los que el mundo entero ha estado abrumado por un virus que ha traído dolor y muerte, desaliento y desconcierto, ¡cuántas manos tendidas hemos podido ver! La mano tendida del médico que se preocupa por cada paciente tratando de encontrar el remedio adecuado. La mano tendida de la enfermera y del enfermero que, mucho más allá de sus horas de trabajo, permanecen para cuidar a los enfermos. La mano tendida del que trabaja en la administración y proporciona los medios para salvar el mayor número posible de vidas. La mano tendida del farmacéutico, quién está expuesto a tantas peticiones en un contacto arriesgado con la gente. La mano tendida del sacerdote que bendice con el corazón desgarrado. La mano tendida del voluntario que socorre a los que viven en la calle y a los que, a pesar de tener un techo, no tienen comida. La mano tendida de hombres y mujeres que trabajan para proporcionar servicios esenciales y seguridad. Y otras manos tendidas que podríamos describir hasta componer una letanía de buenas obras. Todas estas manos han desafiado el contagio y el miedo para dar apoyo y consuelo." (Mensaje del Santo Padre Francisco, IV Jornada Mundial de los Pobres)

En nuestra Arquidiócesis, en esta emergencia sanitaria, se ha tendido la mano y se sigue tendiendo la mano a tantos hermanos y hermanas a través de nuestras instancias de caridad que no dejan de brindar la ayuda necesaria con gran generosidad y valentía para compartir a pesar de los riesgos de contagio.

Quisiera expresar mi reconocimiento a Cáritas, que con su gran equipo de colaboradores y voluntarios llevan a cabo diversas campañas de ayuda y con gran capacidad de organización dispersan de manera eficaz toda esta ayuda.

Un agradecimiento a los empresarios y personas de buena voluntad que se unen a estas campañas de caridad, que Dios Nuestro Señor multiplique lo que han compartido con los más pobres.

Quisiera externar mi solidaridad con mis hermanos migrantes que son atendidos en Casanicolás, Casa Monarca y Casa Indi, soy testigo del buen trato que reciben y recibieron en estos tres centros de ayuda en la etapa más crítica de contingencia. El Papa Francisco en su Encíclica Fratelli Tutti nos presenta dos paradigmas que nos abren a la fraternidad, por un lado al Buen Samaritano como modelo de apertura al otro y en segunda instancia el Migrante como un llamado para ejercitar la caridad en cuatro acciones muy concretas: Acoger, Proteger, Promover e Integrar.

Mi bendición para las hermanas y hermanos consagrados, que desde su carisma se dedican a acompañar a muchas familias necesitadas de nuestra Arquidiócesis y que en este tiempo crítico han realizado esfuerzos para poder ayudarles. 

La emergencia sanitaria ha sido motivo para que nuestra pastoral Juvenil orientara parte de sus esfuerzos de evangelización a la obra social, un agradecimiento a los sacerdotes y jóvenes que en coordinación con Caritas han hecho llegar la ayuda a las parroquias, reciban también mi bendición para la recién obra social “Cocinando de Corazón” que hace llegar a cientos de familias alimentos preparados. El próximo viernes 13 de noviembre bendeciré uno de los comedores que se han creado unidos a esta iniciativa y que les invito a seguir por las redes sociales de nuestra Arquidiócesis. Asimismo, Dios mediante, les comparto que durante la Cuaresma 2021, realizaremos una colecta especial destinada para las tareas caritativas. 

Mi reconocimiento y bendición para todas las personas, que de manera silenciosa, practican la caridad, ya sea desde sus parroquias o de manera personal, Dios mira el secreto de nuestro corazón. 

Vivamos esta Jornada Mundial de los Pobres como un llamado a llevar las cargas de los más débiles y renovemos en nuestro interior esa actitud de servicio y ayuda a los más necesitados, que esta jornada renueve en nosotros la actitud de servicio y de tender la mano al pobre.

¡Virgen Santísima del Roble, cúbrenos con tu manto!