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No. 17/2020
Prot. No. 459/2020
22 de Septiembre de 2020

Circular

¡A toda la Iglesia que peregrina en Monterrey: ¡la paz esté con ustedes!

Como una luz en medio de la oscuridad provocada por la pandemia que todavía padecemos, aparece ya próximo el 12 de diciembre, día en que recordaremos a Nuestra Madre Santísima de Guadalupe.

La importancia histórica, cultural y religiosa de Guadalupe está fuera de discusión. Así lo escribimos los obispos mexicanos, en el Proyecto Global de Pastoral 2031-2033, n. 64: “No es posible entender a México, su historia y su identidad, sin la presencia evangelizadora e inculturada de la Virgen de Guadalupe, Reina de México y Patrona de nuestra libertad”.

La devoción a la Guadalupana se ha manifestado, desde hace siglos, en las peregrinaciones a sus santuarios que realizan los fieles. Este caminar nos recuerda, como nos lo dijo el Concilio Vaticano II, que el cristiano es ante todo un peregrino (Gaudium et Spes n.7) y que la Iglesia misma es un pueblo que peregrina al encuentro con la casa del Padre (Lumen Gentium n. 8).

Sin embargo, la actual contingencia sanitaria nos exige que, en esta ocasión, seamos extremadamente cuidadosos en la organización y desarrollo de las peregrinaciones guadalupanas. Es por ello que les transmito las siguientes indicaciones:

1. Quienes peregrinen a la Basílica de Guadalupe lo harán en grupos reducidos, respetando las rutas trazadas por las autoridades de tránsito, y los protocolos de salud que ya conocemos (cubrebocas, sana distancia, etc.).  Al llegar a la Basílica se atenderán las indicaciones de los sacerdotes y colaboradores.

2. Es posible, también, realizar peregrinaciones a las parroquias, capillas y templos que, a lo largo de toda la Arquidiócesis, tenemos bajo la advocación de la Virgen de Guadalupe y que, quizá, se encuentran más cerca de nuestros domicilios. En este caso, será necesario ponerse de acuerdo con los sacerdotes encargados, avisando con anterioridad y respetando las disposiciones de cada lugar.

3. Si por nuestra situación personal, consideras no participar en alguna peregrinación ni a la Basílica de Guadalupe ni al templo más cercano que esté dedicado a ella, sí podemos en nuestros hogares encomendarle a nuestra Madre Santísima de Guadalupe a todos los enfermos y sus familiares -en especial a los afectados por el COVID19-, al personal sanitario que trabaja en clínicas y hospitales arriesgando sus vidas y a los científicos para que pronto encuentren los medicamentos y las vacunas que nos protejan de la enfermedad.

Desde ahora, invito a pensar ¿qué regalo le vamos a hacer a Nuestra Madre Santísima de Guadalupe, desde ahora y hasta el 2031, cuando celebremos los 500 años de habernos visitado? ¿Cómo ir tejiendo juntos, desde ahora, el ayate, la tilma, entrelazados con nuestros compromisos en beneficio de los más débiles?

Como lo he insistido en mis anteriores comunicados, es muy importante que sigamos cuidando todos de nuestra salud y que atendamos con solicitud a quienes tenemos al lado. Le pido a los sacerdotes que estén muy al pendiente de las peregrinaciones que los diferentes grupos organicen en sus comunidades, para que atiendan estas indicaciones.

Como anteriormente lo he mencionado, sigo confiando al Señor de la Expiración y a Nuestra Señora del Roble, el bienestar y la salud de esta Iglesia local y de todos los ciudadanos de este gran Estado.

¡Venerable Sor Gloria Elizondo, ruega por nosotros!

¡Venerable Padre Raymundo Jardón, ruega por nosotros!

¡Virgen Santísima del Roble, cúbrenos con tu manto!