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Prot. No. 703/2019
30 de Agosto de 2019

Rescripto

A toda la Iglesia que peregrina en Monterrey, ¡paz y bien!

Hay dos grandes preocupaciones en la vida de un obispo: la atención pastoral a la porción del pueblo de Dios que se le ha confiado, así como la vida y santidad de sus clérigos, desde la formación inicial hasta que Dios los llama a su presencia, pues son sus hijos y colaboradores en la misión que Dios le ha confiado, además de que estos tienen que ser los principales testimonios de vida en la comunidad cristiana.

Así, a lo largo de los últimos años me he esforzado por dar pastores propios a comunidades de fieles que aún no tienen la capacidad de constituirse en parroquias para que los acompañen en el camino de crecimiento humano y espiritual hasta que llegue el momento oportuno para ser erigidos como parroquia (cf. 516 §2). Por otro lado, me llena de alegría saber que los sacerdotes que conforman el equipo formador de nuestro Seminario quieren brindar una formación sacerdotal inicial verdaderamente integral a nuestros seminaristas, dándoles no solo formación académica y pastoral teórica sino un verdadero testimonio de lo que significa ser pastores y entregarse a una comunidad sin importar las circunstancias en las que estas se encuentren.

Con esto en mente, y habiendo escuchado la solicitud del Vicario Episcopal de la Zona Pastoral XII, Pbro. Jaime Dávila Hernández, del decano del Decanato de Juárez, Pbro. Francisco Obregón Olvera, y del párroco de la Parroquia Santísima Trinidad, R.P. César Mario Lozano Zamora, O.F.M. Cap., así como presentado la cuestión al Consejo Presbiteral, he decidido erigir y por el presente rescripto, en uso de mi autoridad ordinaria como Obispo diocesano (c. 515 §2),

ERIJO LA MISIÓN PARROQUIAL
SAN JUAN BAUTISTA

en Juárez, N.L. al tiempo que le agradezco tanto al padre José Jesús Gutiérrez Sánchez, formador en el teologado de nuestro Seminario y graduado en una de las mejores universidades en derecho canónico, como al padre David Sandoval Espinoza, director espiritual en nuestro filosofado y antiguo estudiante y graduado de la Universidad Pontificia de México,  aceptar la guía pastoral de esta misión, dando testimonio de aquello que propuse en el número 33 de mi más reciente carta pastoral: destruir el clericalismo y jamás pensar que nuestra vida sacerdotal es un cuestión de carrera; nuestra vida sacerdotal es y debe ser un camino de santidad que se vive entregándonos al pueblo de Dios ejerciendo al máximo la caridad pastoral por el bien de todas las comunidad. Ambos padres, el primero como rector y el segundo como capellán, recibirán en documento a parte su nombramiento.

Esta misión parroquial estará conformada por los fieles que tienen o tendrán su domicilio o cuasidimocilio en el territorio comprendido trazando una línea imaginaria colindante al nor-oeste del territorio de la rectoría de San Benito y San José en continuidad con la calle Malaga de Urbi Villa del Real en posterior continuación en línea imaginaria al norte, cruzando el Anillo Periférico hasta la totalidad del Fraccionamiento Valle de Santa Isabel, hasta su terminación limitante Norte, en intersección con la Avenida Santa María del Fraccionamiento Urbi Villa del Real hasta camino vecinal al sur-este con intersección con el Anillo Periférico hasta Carretera Libre Apodaca-Juárez en dirección sur-oeste.

Así, los asentamientos humanos que pertenecen a esta misión parroquial son, siendo una lista ilustrativa y no exhaustiva:

- Praderas de San Juan

- Ejido Juárez

- Urbi Villa del Real

- Valle de Santa Isabel

- La Escondida 

De esta forma, las iglesias Sagrado Corazón de Jesús, en el Ejido Juárez, y San Pio de Pietrelcina, en Urbi Villa del Real, con todos sus bienes, posesiones y obligaciones, pasaran a formar parte de esta misión parroquial.

Además, a esta le concedo, de forma análoga, todos los derechos y se carga con todas las obligaciones que corresponden a una parroquia en el derecho universal, derecho particular y las legítimas costumbres de nuestra Iglesia local, incluida la legítima personalidad jurídica. Así, el rector deberá cuidar que se inicie el libro de gobierno con la transcripción de este rescripto, su nombramiento, el nombramiento del capellán y el acta de la erección, así como que se continúe para contener la historia de esta comunidad. También llevará y cuidará los libros de bautismos, confirmación, comunión, matrimonios y difuntos en esta misión parroquial (c. 535 §1).

Por su papel de padre formador, al primer padre rector le concedo que siga residiendo en el seminario mayor (c 533 §1), pero deberá cuidar, junto con el capellán que lo auxiliará, que se cumpla muy bien con la catequesis, la liturgia y las obras de caridad que deben distinguir a una comunidad cristiana (c. 528 §), procurando, de forma especial, la promoción de la misión  de los fieles laicos en la Iglesia y en el mundo (c. 529 §2) y buscando formas de conocer y convivir con los fieles que le han sido encomendados (c. 529 §1). 

Formar una comunidad integrada no es tarea fácil, especialmente cuando se comparte esta tarea con otras responsabilidades, pero confío en que fieles y pastores trabajando juntos por el evangelio lograrán una gran integración que les permita llegar a ser una parroquia en el corto plazo, además sé que el testimonio de vida de estos pastores y los futuros suscitará abundantes vocaciones al sacerdocio en medio de los fieles.

Lo dispuesto en este rescripto se ejecutará con la lectura pública del mismo en la misa que presidirá S.E. Mons. Heriberto Cavazos Pérez, Obispo de Auxiliar de Monterrey, el domingo 01 de septiembre de 2019 en el terreno en el que, con la gracia de Dios y la generosidad de la comunidad y bienhechores, se construirá la iglesia San Juan Bautista en la Colonia Praderas de San Juan. Dicho día deberá ser considerado el día de la erección canónica de esta comunidad y se instalará a los padres José Jesús y David en estos oficios.

Confío a la protección amorosa de Nuestra Señora del Roble, patrona de nuestra Iglesia, la vocación a la vida, a la felicidad y a la santidad de todos los fieles que conformarán esta comunidad, al mismo tiempo que le pido fortalecer el testimonio de vida de sus generosos pastores. 

¡Jesús, danos sacerdotes según tu corazón y concede a cada fiel cristiano la fuerza y gracia necesarias para alcanzar la santidad en el propio camino de vida!