La fe y el amor nunca están encarcelados. – Arzobispo de Monterrey en la ordenación del penal

Por Rocío Díaz

Monterrey, N. L. (www.pastoralsiglo21.org) 27 de julio del 2018.- Gabirel Zul Mejía era pandillero, pero su vida cambió cuando al estar recluido en el Penal encontró a Dios y también su vocación y hoy, luego de 10 años de formación, fue ordenado sacerdote en el Centro de Reinserción Social de Apodaca.

La ordenación la recibió de manos de Mons. Rogelio Cabrera López, Arzobispo de Monterrey, en la que fue la primera ordenación en un centro penitenciario en México.

Dos internos leyeron las lecturas de la misa concelebrada por los Obispos Auxiliares Mons. Óscar Tamez y Mons. Heriberto Cavazos y una representación del presbiterio de Monterrey.

Durante la homilía, Mons. Rogelio dijo que “en cierto modo, este lugar es la Catedral de Monterrey que se traspasa a este edificio porque donde está la Iglesia está la Eucaristía y donde está la Eucaristía está el sacerdote”.

Nuestro Pastor le hizo tres peticiones a Gabirel: mirar lejos con esperanza, amar sin exclusiones y celebrar la Eucaristía “porque todo lo que hagas tiene que referirse a la Eucaristía”.

Explicó que hay que mirar lejos y con esperanza, como el padre espera a su hijo todos los días, con esperanza para vivir y también esperanza para soportar.

También dijo que el amor debe ser incondicional “no prejuiciado, que no condene, no excluyente, que mire a la persona por el valor que tiene”.

“Ánimo, Gabirel, Dios pone en tus manos tesoros inimaginables”, finalizó.

Hubo un momento para que el nuevo sacerdote agradeciera a todos los presentes, entre los que estaban familiares, amigos, congregaciones en las que apoyó y con quienes misionó y también un nutrido grupo de internos.

Su padre, Andrés Zul Belmares, de 70 años y pensionado, dijo que su hijo no está perdido, sino que triunfó.

Su mamá, Magdalena Mejía Bernal, de 67 años, dijo que ahora que su hijo está en los caminos de Dios hay menos problemas en su casa y que ellos cada vez son mejores “porque no nos serviría de nada que él anduviera en eso y nosotros en lo mismo”. La familia tiene seis hijos.

Al terminar la Eucaristía, el nuevo presbítero repartió biblias y rosarios a los internos. Los artículos religiosos fueron donados por los invitados del padre Gabirel, quien estará al servicio de los centros penitenciarios por instrucción de Mons. Rogelio.