
El padre de este hombre soñaba para su hijo una exitosa carrera militar y se negaba rotundamente a los anhelos que tenía su hijo. A pesar de las negativas de su padre, este hombre entregó su vida a Dios durante su infancia y adolescencia.
La Iglesia Católica celebra su fiesta el 21 de junio, patrono de la juventud cristiana y protector de los jóvenes estudiantes.
¿Sabes quién es este Santo? Sigue leyendo y conoce lo que San Luis Gonzaga tuvo que experimentar, hasta que escuchó un “llamado especial”.
- San Luis Gonzaga nació en Italia, el 9 de marzo de 1568. Su madre preocupada por su fe, decidió consagrarlo a la Virgen y bautizarlo. Aunque a su padre solo le interesaba que su hijo fuera un gran soldado como el y su futuro mundano.
- San Luis frecuentaba mucho los cuarteles y allí aprendió la importancia de ser valiente, pero lamentablemente también adquirió un vocabulario rudo. Su tutor le hizo ver al pequeño que ese lenguaje era grosero, vulgar y blasfemo. Por lo que el jamás volvió a hablar de ese modo.
- Cada vez crecía más en su fe, a los nueve años hizo un voto de castidad. A los trece años de edad conoció al Obispo San Carlos Borromeo, quien quedó impresionado con la sabiduría e inocencia de Luis y le concede la Primera Comunión.
- El ambiente que se vivía dentro en la nobleza y sociedad de aquel entonces estaba llena de fraude, vicio, crimen y lujuria. Debido a esto San Luis se sometió a prácticas constantes de piedad, sin descuidar sus responsabilidades en la corte.
- Acompañó a su padre en un viaje a España y al entrar a la iglesia de los jesuitas en Madrid oyó una voz que le decía: “Luis, ingresa en la Compañía de Jesús”. A pesar de la insistencia de su padre porque su hijo entrara en el ejército, San Luis decidió ingresar a la Compañía de Jesús durante su adolescencia.
- Su madre se llenó de alegría por los proyectos de Luis, mientras su padre estaba furioso y no acepto fácilmente la inquietud vocacional de su hijo. Con el paso de los años, el santo demostró ser un novicio modelo.
- Por lo que su padre tuvo que ceder y escribió una carta al general de los jesuitas diciéndole: “Os envío lo que más amo en el mundo, un hijo en el cual toda la familia tenía puestas sus esperanzas”.
- Finalmente San Luis ingresó al noviciado de la Compañía de Jesús. Donde continuó con sus penitencias y mortificaciones que afectaron su salud. Pero el se mantuvo fiel a las reglas y buscaba siempre estar presente en los oficios más humildes. En algunas ocasiones, caía en éxtasis durante el recreo o en el comedor.
- Una epidemia de fiebre, afectó la población de Roma y los jesuitas abrieron un hospital donde los integrantes de la orden brindaban ayuda. Luis repartía víveres para los enfermos y logró cuidar de los moribundos hasta que contrajo la enfermedad.
- Se recuperó de ese mal, pero quedó afectado por una fiebre intermitente que en pocos meses lo redujo a un estado de gran debilidad. Acompañado de su confesor San Roberto Belarmino, se fue preparando para la muerte.
Antes de su muerte, se le presentó una revelación, en la cual indicaba que moriría en la octava del Corpus Christi. Con la mirada puesta en el crucifijo y el nombre de Jesús en sus labios. Tiempo después partió a la Casa del Padre alrededor de la media noche, entre el 20 y 21 de junio, con tan sólo 23 años de edad.
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