El 8 de marzo es el Día Internacional de la Mujer, una fecha que se celebra en muchos países del mundo. Un día en el cual las mujeres de todos los continentes, separadas por fronteras, diferencias étnicas, lingüísticas, culturales, económicas y políticas, se olvidan de todo esto y se unen para celebrar su día, contemplando una tradición de no menos de noventa años de lucha en pro de la igualdad, la justicia, la paz y el desarrollo.
- María, el mejor ejemplo de mujer
María fue la primera seguidora y discípula de Jesús, quien siguió a Cristo en la sencillez con un corazón de madre y de discípula. Siguió a Cristo en la persecución y en la incomprensión de los hombres. Siguió a Cristo hasta la cruz y hasta la resurrección y de igual manera en cuerpo y alma hasta los cielos. Existen muchas razones más, las cuales no nos alcanzan para expresar lo auténtica y perfecta que es María en su Santidad y fiel discípula de Cristo.
- El papel de la mujer en la sociedad
En más de una ocasión el Papa Francisco a manifestado la importancia de la mujer en la vida diaria, indicando que se debe evitar referirse a la mujer solo de la función que cumple en la sociedad y tener en cuenta que la mujer en la humanidad, cumple una misión que va más allá y que no puede ofrecer ningún hombre.
- No es el día de las feministas
Tristemente en la actualidad suele utilizarse el Día de la mujer por ciertos movimientos activistas que solo buscan sus propios intereses, los cuales son necesariamente opuestos a los del hombre. Asumiendo que toda mujeres debe identificarse como feminista y vivir este día como tal.
- El Día internacional de la mujer
El verdadero Día internacional de la mujer hace referencia a las mujeres de la historia y hunde sus raíces en la lucha plurisecular de la mujer por participar en la sociedad en igualdad con el hombre. Mujeres que pedían libertad, igualdad y fraternidad a una sola voz y de igual pedían libertad para los hombres que se encontraban luchando en la guerra.
- El papel de la mujer en la Iglesia
El papel de la mujer en la Iglesia no es sólo la maternidad. No se puede entender una Iglesia sin las mujeres, pero mujeres que se encuentran activas en la Iglesia. Las mujeres son quienes más participan en las celebraciones y diversas áreas de la pastoral social y quienes más se acercan al sacramento de la reconciliación.
“Te doy gracias mujer, ¡por el hecho mismo de ser mujer! Con la intuición propia de tu femineidad enriqueces la comprensión del mundo y contribuyes a la plena verdad de las relaciones humanas” San Juan Pablo II, Carta a las mujeres, 1995
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