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Prot. No. 638/2017
28 de Agosto de 2017

Comunicado

Celebremos con fe y compromiso
 la “Jornada Mundial de Oración (y Acción) por el cuidado de la Creación
(1 de septiembre de 2017)

El 6 de agosto de 2015, fiesta de la Transfiguración del Señor, el Santo Padre Francisco envió una carta a los cardenales Peter Kodwo Appiah y Kurt Koch, presidentes de Pontificio Consejo Justicia y Paz, y del Pontificio Consejo para la Promoción de la Unidad de los Cristianos, respectivamente, para instituir, a partir de ese año, la "Jornada Mundial de Oración por el Cuidado de la Creación" en la Iglesia Católica, como sucede actualmente en la Iglesia ortodoxa, en sintonía con la encíclica papal "Laudato Sí'".

Citando algunos textos de la Encíclica, en dicho mensaje el papa ofrece el perfil de una espiritualidad ecológica para alimentar una pasión por el cuidado del mundo que nos lleve a superar la crisis que está viviendo la humanidad. 

“La crisis ecológica es un llamado a una profunda conversión interior” (217).

“Esta conversión supone diversas actitudes… En primer lugar implica gratitud y gratuidad… también la amorosa conciencia de no estar desconectados de las demás creaturas… asimismo, desarrollar la creatividad y el entusiasmo para resolver los dramas del mundo” (220).

“La espiritualidad cristiana propone un modo alternativo de entender la calidad de vida, y alienta un estilo de vida profético y contemplativo, capaz de gozar profundamente sin obsesionarse por el consumo. Es importante incorporar una vieja enseñanza, presente en diversas tradiciones religiosas, y también en la Biblia. Se trata de la convicción de que ‘menos es más’. La constante acumulación de posibilidades para consumir distrae el corazón e impide valorar cada cosa y cada momento” (222).

En la celebración de esta Jornada y como fruto de esta conciencia ecológica y social, no podemos hacer a un lado el déficit que registra nuestro lastimado entorno metropolitano. Reconocer, por ejemplo, que la ciudad crece de manera desordenada; que aumentan los días de exposición inconveniente a los contaminantes atmosféricos; asimismo, que avanza la tendencia a privatizar parques y áreas públicas, y no existe una gestión transparente de los recursos hídricos.

Mi deseo como pastor de esta Iglesia particular de Monterrey, lejos de la visión catastrófica ante la problemática, es que asumamos la Jornada del 1 de septiembre para tomar conciencia y coordinar acciones a favor de la preservación y cuidado del sistema vida. Invito a todos los fieles a replicar los clamores del papa Francisco, apostando por un estilo de vida no individualista ni consumista. Hace falta toda la creatividad de las y los fieles laicos, religiosas y religiosos, y presbíteros para “romper la conciencia aislada y la autorreferencialidad” (LS 208). Que entendamos  que el medio ambiente, no es un objeto fuera del ser humano sino que está dentro. Es engendrado, nace, se desarrolla, vive y muere en él. El ser humano es tierra.

Con grande esperanza en el desarrollo de la Jornada Mundial de Oración por el Cuidado de la Creación, invoquemos a María, la Madre de Dios, y a San Francisco de Asís, inspirador de la ecología integral, para que muevan, con su ejemplo e intercesión, a tantos hombres y mujeres de buena voluntad en nuestra arquidiócesis a ser custodios de lo que Dios nos ha dado.

Dado en la Sede del Arzobispado de Monterrey, a los 28 días del mes de agosto del año del Señor 2017.